El nuevo tablero para la promoción y construcción
En 2027, el sector promotor y constructor entra en una etapa en la que la sostenibilidad deja de ser un elemento opcional. Aunque la normativa no obliga de forma general a comprar bonos de carbono, el entorno regulatorio y financiero ya exige medir, reportar y reducir emisiones, y en muchos casos, compensar las que no puedan evitarse. Net-Zero Construcción.
Los nuevos edificios deberán declarar su huella de carbono de ciclo de vida (“DNI climático”) y cumplir un Código Técnico con exigencias cada vez más estrictas en eficiencia y emisiones. A esto se suma la Directiva europea de edificios de cero emisiones (Net-Zero Construcción) y la futura hoja de ruta estatal con límites obligatorios por tipología desde 2030, que condicionará los proyectos que hoy están en diseño.
A nivel corporativo, la Ley 7/2021 y el nuevo marco regulador exigirán a muchas empresas calcular su huella, registrarla y aplicar planes de reducción. Si la compañía entra en el ámbito de la CSRD, deberá además reportar emisiones en sus tres alcances, riesgos climáticos y alineamiento con la Taxonomía de la UE.
El ETS2 no afecta directamente a la promotora, pero sí encarecerá la operación de edificios poco eficientes, afectando su competitividad y valor. Por su parte, los créditos de carbono seguirán siendo voluntarios, aunque cada vez más vinculados a financiación verde, licitaciones públicas y exigencias de inversores.
En este contexto, la clave ya no es “cumplir por obligación”, sino anticiparse: integrar herramientas de análisis de ciclo de vida, exigir materiales con EPD, reducir emisiones desde el diseño y prepararse para reportar de forma transparente. Quien lo haga a tiempo no solo cumplirá, sino que entrará en la nueva década con ventaja competitiva real en credibilidad, inversión y valor de producto.

